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Última actualización: 07/09/2020

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En la cosmética actual se usan numerosos tipos de ácidos: alfa hidroxiácidos —o AHA—, beta hidroxiácidos —o BHA— y polihidroxiácidos —o PHA— son los más habituales. No tienes más que echar un vistazo a los ingredientes de cualquiera de los productos de tu rutina actual, ¡apostamos a que seguro que ya estás usando alguno de estos activos sin saberlo!

Los AHA se usan en dermatología desde hace varios años con distintas indicaciones terapéuticas, aunque la más común es minimizar el fotoenvejecimiento cutáneo (1). En este artículo, vamos a tratar de disipar las dudas más frecuentes sobre este tipo de ácidos: qué son exactamente, qué aplicaciones tienen y cómo se usan de forma correcta, ¡no te lo pierdas!




Lo más importante

  • En concentraciones bajas, los AHA tienen efectos principalmente hidratantes, mientras que en concentraciones más elevadas pueden producir un peeling en la capa córnea de la piel.
  • Las personas con piel sensible deben ser especialmente cuidadosas al usar alfa hidroxiácidos: comenzar por concentraciones mínimas o con ácidos con molécula de mayor tamaño.
  • A la hora de adquirir un producto con AHA, te recomendamos que tengas en cuenta la composición, el pH y el tamaño de la molécula, entre otros factores. Hablaremos de estos y otros criterios de compra en la última sección de la guía.

Las mejores AHA: nuestros preferidos

En la actualidad, es posible encontrar en el mercado productos muy distintos que lo único que tienen en común son los alfa hidroxiácidos en sus fórmulas. En este apartado, hemos seleccionado cinco opciones variadas:

AHA en formato gel

La reputada marca de productos para la piel Isdin nos presenta un gel de ácido glicólico —más adelante hablaremos sobre los tipos de AHA— que contribuye a la renovación de la epidermis.

Lo hemos seleccionado porque promete resultados en solo 45 días. Además, estimula la formación de colágeno, elastina y ácido hialurónico, al mismo tiempo que aporta hidratación a la piel.

Una espuma limpiadora con AHA

Este limpiador en espuma de NeoStrata cuida la piel sin irritaciones. Emplea un complejo botánico de extractos de aloe, manzanilla, pepino y romero para calmar y refrescar el cutis, al mismo tiempo que los ácidos que contiene lo exfolian con suavidad.

Este limpiador sin jabón también elimina el aceite y el maquillaje del rostro y ayuda a normalizar el pH. Está indicado para todo tipo de pieles.

El tónico con un 7 % de alfa hidroxiácidos

The Ordinary es una de esas marcas que han triunfado recientemente por desarrollar productos que funcionan a precios muy económicos. Aquí tenemos su tónico con ácido glicólico a una concentración del 7 %.

¿Que por qué lo hemos incluido en nuestro listado? Porque su fórmula nos ofrece una exfoliación suave de su uso diario que brinda luminosidad y claridad visibles en el rostro.

AHA para pieles sensibles

El ácido láctico está especialmente indicado en pieles sensibles que quieran aportar luminosidad, aunque también sirve para hidratar la piel. Es uno de los ácidos que menos contraindicaciones tienen (2).

Esta solución de The Ordinary nos ofrece una exfoliación muy delicada. ¿Cómo se aplica? Por la noche, sobre la piel limpia. Se puede diluir con otros tratamientos para reducir su fuerza hasta que se desarrolle tolerancia.

Una mascarilla con AHA

La mascarilla para dormir o sleeping mask de Glow Recipe está formulada con sandía, ácido hialurónico y AHA para hidratar la piel y que te la encuentres suave y perfecta al despertar, sin esfuerzo.

Uno de los motivos que nos ha llevado a meterla en nuestra selección es que está hecha a prueba de almohadas, es decir, ¡no mancha mientras la usas! Es un producto vegano y libre de parabenos, alcoholes o colorantes sintéticos.

Guía de compras: Lo que debes saber sobre AHA

Los alfa hidroxiácidos pueden tener contraindicaciones si se usan «a la ligera» o si se combinan con productos con los que son incompatibles. Para que tú no cometas errores, aquí te contamos todo lo que necesitas saber sobre AHA.

Los AHA están considerados como un exfoliante químico que aumenta, además, el grosor de la capa más profunda de la piel al estimular la creación de colágeno. (Fuente: Citalliance: 146273228/ 123rf.com)

¿Qué son los AHA?

Cuando somos jóvenes, las células de nuestra piel se renuevan constantemente, lo cual hace que el aspecto del cutis sea radiante y bonito. Con la edad, este ciclo se va ralentizando, con lo que se acumulan células muertas en la parte más externa de la epidermis. ¿Qué obtenemos? Una piel opaca, sin brillo. Pero, ¡aquí están los AHA para ayudarnos!

Los alfa hidroxiácidos son los más representativos dentro del grupo de los hidroxiácidos hidrosolubles (3). Están considerados como un exfoliante químico que aumenta, además, el grosor de la capa más profunda de la piel al estimular la creación de colágeno. El resultado es un cutis más luminoso, elástico, con menos líneas de expresión y un tono homogéneo.

¿Qué beneficios nos aportan?

Los AHA se obtienen a partir de determinadas frutas, plantas y otros alimentos —como la leche, ¡aunque no lo creas!—. Cuando se usan correctamente, tienen propiedades valiosísimas para la piel.

  • Funcionan como exfoliantes retirando las células muertas que se acumulan en la capa córnea de la piel.
  • Favorecen la formación de colágeno, lo cual nos proporciona elasticidad y luminosidad en el rostro.
  • Atenúan manchas y arrugas, así como el daño solar.
  • Reducen el tamaño de las pústulas del acné y evitan la formación de nuevos comedones (4).
  • Potencian los efectos de los principios activos de otros cosméticos, ¿cómo? Retirando, precisamente, esa capa de piel muerta que obstruye los poros.
  • También tienen un efecto hidratante, pues evitan la pérdida de agua de la epidermis.
Lucía FigueroaFarmacéutica

"Los AHA no son fotosensibilizantes, pero es recomendable usar protección solar mientras se están usando, ya que el efecto exfoliante que producen puede dejar la piel sensibilizada".

¿Qué tipos de AHA existen?

Los productos cosméticos pueden contener en sus formulaciones distintos tipos de alfa hidroxiácidos —en función de la longitud de su cadena de carbonos—, y cada uno de ellos tiene unos efectos determinados. ¿Cuál será el más adecuado para tu rostro?

AHA ¿Cómo se obtiene? ¿Qué características tiene?
Ácido glicólico De la caña de azúcar o de la remolacha, aunque a menudo se usa una variante sintética que es más estable. Su molécula es muy pequeña, de modo que penetra más y más rápido que el resto.

Estimula la producción de colágeno, lo cual da firmeza a la piel y reduce las arrugas.

Es más irritante, puede que las pieles sensibles no lo toleren bien.

Ácido láctico Proviene de la leche, aunque también lo puede producir el cuerpo. Penetra un poco menos y más despacio que el glicólico, de modo que está más indicado en pieles sensibles.

No es irritante.

Exfolia y elimina las células muertas.

Aumenta los niveles de humedad de la piel.

Ácido málico Se encuentra en ciertas frutas, como la manzana, aunque también hay una versión sintética. Molécula de mayor tamaño que el ácido glicólico o láctico.

No es hidratante.

Ayuda a reducir el melasma, es antioxidante y tiene efecto exfoliante.

Ácido tartárico Se da de manera natural en las uvas. Su función es la de mantener el rango de pH que otros AHA necesitan para funcionar.

Poca función exfoliante.

Ácido cítrico Está en los cítricos, como el limón o la naranja. Se usa en concentraciones pequeñas por su efecto antioxidante.

No se ha demostrado que tenga efecto exfoliante.

Ácido mandélico Se obtiene a partir de almendras amargas. Su molécula es la más grande de todos los AHA.

Penetra de forma muy lenta, por lo que es muy adecuado para pieles sensibles.

No está recomendado para pieles grasas, pues puede favorecer la formación de sebo.

Su efecto antibacteriano puede ser útil en pieles acneicas.

¿Quién debería usar alfa hidroxiácidos?

Para poder responder a esta pregunta, debemos pensar en las propiedades de los AHA, de las que acabamos de hablar. En resumen, cualquier persona de más de veinte años podría aprovecharse de los efectos de los alfa hidroxiácidos, pero, profundicemos un poco más:

  • Pieles ásperas o secas, afectadas por ictiosis, queratosis actínica o seborreica.
  • Quienes presenten manchas relacionadas con la edad o con el daño del sol (5).
  • Personas con falta de elasticidad o pérdida de tersura.
  • Pieles con tono opaco y deshidratadas.
  • Personas con líneas de expresión poco profundas, pues contribuyen a retener la humedad de la piel.
  • Quienes presenten poros dilatados.
  • Pieles con acné.

¿Cómo incorporar los AHA a tu rutina?

El problema de los alfa hidroxiácidos es su tolerancia, sea por defecto o por exceso. En cualquier caso, si nunca los has usado, se recomienda empezar poco a poco, de forma progresiva, por moléculas de mayor tamaño —como las del ácido láctico o mandélico, por ejemplo— con concentraciones más bajas y limitando su uso en pieles sensibles o con problemas cutáneos.

Además, hay que tener presente que los ácidos realizan una exfoliación química en la piel, de modo que esta queda más desprotegida ante los agentes externos. De entre todos estos agentes, el más peligroso siempre es el sol, así que te recomendamos encarecidamente que, siempre que estés usando ácidos en tu rutina, uses un protector solar facial con factor alto.

Uno de los beneficios de los AHA es que reducen el tamaño de las pústulas del acné y evitan la formación de nuevos comedones. (Fuente: Veklich: 146621969/ 123rf.com)

¿Se pueden combinar con BHA?

Los beta hidroxiácidos son solubles en aceite —a diferencia de los AHA, que son hidrosolubles—, es decir, pueden penetrar en la glándula sebácea y trabajar dentro del poro para «descomponer» el sebo y la suciedad que se acumulan en su interior. ¿Cómo aprovechar las propiedades de los AHA y de los BHA? ¿Hay que elegir entre ambos o pueden combinarse?

Los alfa hidroxiácidos y los beta hidroxiácidos pueden combinarse, ¡qué notición! Los AHA pueden usarse en las zonas más secas del rostro, para un extra de hidratación, y los BHA en la zona T. Además, según un estudio de 2009, el uso combinado de ambos produce un efecto de relleno en el cutis, probablemente debido a un incremento en la producción de colágeno (7).

Criterios de compra

¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de comprar un producto con AHA? Hay una serie de factores que debes considerar si no quieres arrepentirte de tu compra. Te los explicamos a continuación.

Concentración

Con ella aumenta el poder de exfoliación y la efectividad del producto. Ahora bien, las concentraciones altas también se toleran peor, especialmente por las pieles sensibles. Las pieles grasas normalmente resisten concentraciones más altas. Por supuesto, en caso de que los AHA vayan a usarse en la zona del contorno de los ojos, la concentración debe ser muy baja, del 2 % o inferior.

  • Concentración del 15 %: Funciones humectantes y efecto exfoliante prácticamente imperceptible en la capa córnea. Los productos con esta concentración estimulan la actividad de los fibroblastos.
  • Concentración de entre el 20 y el 35 %: Además de hidratar y limpiar la piel, obtenemos efecto de peeling superficial.
  • Concentración de entre el 50 y el 70 %: Estas concentraciones tan elevadas suelen usarse únicamente con supervisión médica. Exfolian la epidermis y estimulan sus procesos regenerativos. Recomendables en pieles muy envejecidas (8).

Los AHA funcionan como exfoliantes retirando las células muertas que se acumulan en la capa córnea de la piel. (Fuente: Iakobchuk: 144898267/ 123rf.com)

A menor pH, más efectividad

Como ya sabes, la piel humana tiene un pH de 5,5. Es lo que conocemos como «pH neutro». El pH óptimo es de 4 en productos cosméticos basados en alfa hidroxiácidos, aunque puede ser incluso inferior a 3 en productos dermatológicos. A menor pH, la solución será más efectiva, pero menos tolerable por la piel. Hay que buscar un equilibrio que nos resulte óptimo.

Tamaño de la molécula

En lo que respecta a la efectividad de los AHA, el tamaño importa. Cuanto menor sea el tamaño de la molécula, más efectivo será el producto. El ácido glicólico es el que tiene la molécula más pequeña de todos los alfa hidroxiácidos, por lo que es el que más rápido penetra en la piel. No obstante, esto también implica que es el que más papeletas tiene de irritar la piel.

En caso de te cueste tolerar el ácido glicólico, sus primos más dóciles, el ácido láctico o el ácido mandélico, cuyas moléculas son mayores, pueden convertirse en tus aliados. Es verdad, penetran más lentamente en la epidermis y sus efectos son más sutiles que los de otros ácidos, pero, como se suele decir, actúan «despacito y con buena letra».

¿Qué necesitas tratar?

Como ya sabes, hay distintos tipos de ácidos en el mercado y no todos sirven para lo mismo. En este artículo, nos hemos centrado en los alfa hidroxiácidos, pero también te hemos hablado un poco de los beta hidroxiácidos. Antes de decantarte por una u otra opción —o por ambas—, valora tus necesidades:

  • ¿Padeces acné? Entonces, aunque los AHA también pueden venirte bien, lo más adecuado es que te decantes por un BHA, como el salicílico.
  • ¿Tu piel es grasa? Los BHA reducen la producción de sebo, los AHA no.
  • ¿Tienes piel seca o sensible? Entonces, lo mejor que puedes hacer es usar un ácido láctico o mandélico —ambos AHA—, que son los más suaves e hidratantes.
  • ¿Presentas hiperpigmentación? Tanto los AHA como los BHA pueden servirte, aunque en concentraciones elevadas. Para unos mejores resultados, puedes combinarlos con niacinamida.
  • ¿Tienes líneas de expresión? Opta por los alfa hidroxiácidos, como un glicólico o un láctico. Se ha demostrado que estos engrosan la dermis, lo cual puede atenuar las líneas de expresión.

Los AHA atenúan manchas y arrugas, así como el daño solar. (Fuente: Drobot: 143020869/ 123rf.com)

Evita los ingredientes de «relleno»

Aunque es cierto que los productos que se comercializan no contienen ingredientes dañinos para la piel, nuestro consejo es que evites todo aquello que no te aporte nada, como perfumes o colorantes. Este tipo de componentes no solo no ayudan a nuestra piel, sino que pueden ser irritantes y provocarnos reacciones alérgicas.

Tampoco pierdas de vista los alcoholes —aunque los hay muy buenos para la piel, como el butylene glycol o el cetearyl alcohol—, dado que pueden causar sequedad. Las siliconas y los parabenos, sin embargo, no son tan malos como los pintan: las primeras crean una película que nos ayuda a conservar la humedad de la piel, mientras que los segundos son conservantes inocuos.

Resumen

La capacidad de renovación de la piel es enorme, pero, con el paso del tiempo, esta «magia» se va perdiendo. ¿Qué pasa entonces? Que aparecen las manchas, líneas de expresión, la pérdida de tersura o la falta de luminosidad. Ahora bien, ¿sabes cuál es la buena noticia? Que ese proceso puede ralentizarse notablemente con la ayuda de los AHA.

Como te hemos contado, hay varios tipos de alfa hidroxiácidos y cada uno de ellos es adecuado para un tipo de piel y para unas necesidades. Aquellos con moléculas más pequeñas, como el glicólico, son más potentes, por así decirlo, pero también más irritantes. En cambio, el ácido láctico o el mandélico tienen moléculas de mayor tamaño y son aptos para pieles sensibles.

Y tú, ¿te has adentrado ya en el mundo de los ácidos para la piel? Cuéntanoslo en los comentarios y no dudes en compartir este artículo si te ha resultado interesante.

(Fuente de la imagen destacada: Lovushkina: 147863307/ 123rf.com)

Referencias (8)

1. Elizabeth Briden (2004): «Hidroxiácidos. Ayer, hoy y mañana: agentes terapéuticos en Dermatología», en Medicina Cutánea Ibero-Latino-Americana, vol. 32, núm. 6.
Fuente

2. Doaa S. Sayed y Amira A. Abdel-Motaleb (2012): «Salicylic acid versus lectic acid peeling in mild and moderate acne vulgaris», en AAMJ, vol. 10, núm. 3.
Fuente

3. Betty Sandoval (2001): «Aplicaciones de los hidroxiácidos en dermatología cosmética», en Folia Dermatología Peruana, vol. 12, núm. 1.
Fuente

4. Daniel Asz-Sigall, Isabel C. Sánchez-Yarzgaray y Pilar Simón Díaz (2019): «Terapia dermocosmética del acné y tratamiento de cicatrices», en Dermatol Rev Mex, vol. 63, supl. 1.
Fuente

5. Mª Ángeles Bosch Fontcuberta y Fco. José Sales Comas: «Efectos terapéuticos del peeling químico», en Universitat de Barcelona.
Fuente

6. Jorge Luis Vera Toledo, Len Ya López Rojas y Zulhay Torres Yépez (1995): «Los alfa hidroxiácidos: sus usos terapéuticos en dermatología», en Dermatología Venezolana, vol. 33, págs. 145-148.
Fuente

7. Barbara A. Green, Ruey J. Yu y Eugene J. Van Scott (2009): «Clinical and cosmeceutical uses of hydroxyacids», en Clinics in Dermatology, vol. 27, núm. 5.
Fuente

8. Ana Morales (2018): «Palabra de dermatólogo: si tu crema de noche contiene este activo, tendrás la piel más luminosa», en Vogue.
Fuente

¿Por qué puedes confiar en mí?

Elena Pérez Traductora y redactora de textos
Estudié Traducción e Interpretación en la Universidad de Salamanca y hoy en día me dedico al manejo de la lengua: traduzco, escribo y hablo, claro. Soy Escorpio, aunque no creo en esas cosas. Yo lo digo, porque sé que para mucha gente es importante.
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Elizabeth Briden (2004): «Hidroxiácidos. Ayer, hoy y mañana: agentes terapéuticos en Dermatología», en Medicina Cutánea Ibero-Latino-Americana, vol. 32, núm. 6.
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Doaa S. Sayed y Amira A. Abdel-Motaleb (2012): «Salicylic acid versus lectic acid peeling in mild and moderate acne vulgaris», en AAMJ, vol. 10, núm. 3.
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Betty Sandoval (2001): «Aplicaciones de los hidroxiácidos en dermatología cosmética», en Folia Dermatología Peruana, vol. 12, núm. 1.
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Daniel Asz-Sigall, Isabel C. Sánchez-Yarzgaray y Pilar Simón Díaz (2019): «Terapia dermocosmética del acné y tratamiento de cicatrices», en Dermatol Rev Mex, vol. 63, supl. 1.
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Mª Ángeles Bosch Fontcuberta y Fco. José Sales Comas: «Efectos terapéuticos del peeling químico», en Universitat de Barcelona.
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Jorge Luis Vera Toledo, Len Ya López Rojas y Zulhay Torres Yépez (1995): «Los alfa hidroxiácidos: sus usos terapéuticos en dermatología», en Dermatología Venezolana, vol. 33, págs. 145-148.
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Barbara A. Green, Ruey J. Yu y Eugene J. Van Scott (2009): «Clinical and cosmeceutical uses of hydroxyacids», en Clinics in Dermatology, vol. 27, núm. 5.
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Ana Morales (2018): «Palabra de dermatólogo: si tu crema de noche contiene este activo, tendrás la piel más luminosa», en Vogue.
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