Sacos de semillas
Última actualización: 30/09/2020

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Los sacos de semillas son bolsas tejidas de pequeño tamaño que están, como su nombre indica, rellenas de semillas de uno o varios tipos. Aunque son un remedio «de toda la vida» que ya usaban nuestras abuelas, en los últimos años han vuelto a popularizarse mucho, y no nos extraña: son prácticos, cómodos, naturales y respetan el medio ambiente.

En la actualidad, las opciones son casi ilimitadas. Podemos encontrar sacos con distintas formas que se adaptan a las distintas partes del cuerpo, sacos de aromaterapia o sacos diseñados especialmente para tratamientos en frío. A continuación, te contaremos todo lo que necesitas saber para no equivocarte al adquirir un saco de semillas.




Lo más importante

  • Los sacos de semillas llevan muchos años usándose por sus propiedades térmicas, tanto en frío como en caliente.
  • Pueden aliviar distintos dolores y malestares, pero también son muy prácticos cuando, simplemente, necesitas una ayuda extra para entrar en calor.
  • A la hora de comprar un saco de semillas, te recomendamos que tengas presente el tipo de semillas del que está relleno, su tamaño y su forma, entre otros criterios.

Los mejores sacos de semillas: nuestros favoritos

En el pasado, los sacos de semillas se hacían en casa con retazos de tela y con huesos de frutas o semillas descartadas. Hoy en día, en cambio, la mayoría no sabemos coser o no tenemos tiempo de aprender, pero podemos comprar sacos de semillas tan efectivos ―o más― que los artesanales. A continuación, te presentamos tres buenas opciones:

El mejor saco de semillas de trigo

Este saquito térmico de la marca Carredana está relleno de semillas de trigo, que están entre las mejor valoradas para este tipo de productos. Su peso es de 850 gramos y tiene unas dimensiones de 50 x 16 cm, con lo que puede envolverse fácilmente en cualquier parte del cuerpo.

Su funda de algodón es lavable y está disponible en varios colores y estampados. Está diseñado y hecho a mano en España.

El mejor saco de semillas de mijo

La opción de Saquito de la Salud está fabricada a base de semillas de mijo. Está disponible en distintos colores, estampados y tamaños. El de mayor tamaño está dividido en tres compartimentos que permiten usarlo en cualquier parte del cuerpo sin que se desplacen las semillas.

Además, puede usarse en aromaterapia, pues está disponible sin aroma o con olor a azahar, romero o lavanda.

El mejor saco de semillas cervical

Este saco de Sacatusaco tiene un diseño inteligente pensado para el descanso y el alivio de los dolores del cuello y de la zona alta de la espalda. También está dividido en secciones para que las semillas de trigo que lo rellenan siempre estén bien repartidas.

Del mismo modo que las opciones anteriores, puede usarse tanto en caliente como en frío. Su aroma a lavanda ayuda a descansar.

Guía de compra: Lo que debes saber sobre sacos de semillas

Los sacos de semillas, como suele decirse, son «más viejos que la tos». No obstante, dado que han pasado muchos años en las sombras, eclipsados por mantas eléctricas, calientacamas y otros aparatos, son unos grandes desconocidos, sobre todo para el público más joven. En este apartado vamos a tratar de resolver las dudas más comunes sobre este producto.

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Los sacos de semillas pueden usarse tanto en caliente como en frío, e incluso puedes usarlos a temperatura ambiente para aprovechar la ergonomía que proporcionan las semillas. (Fuente: Dolgachov: 51496446/ 123rf.com)

¿Con qué semillas se rellenan los sacos?

Una de las preguntas más frecuentes de los consumidores es con qué se rellenan los sacos de semillas. La variedad de opciones es inmensa, y cada tipo de semilla ―o de flor, en el caso de los sacos aromáticos, de los que hablaremos más adelante― se comporta de un modo distinto al calentarse o enfriarse. Hoy en día, las que más se utilizan son:

  • Granos de trigo: Este cereal es uno de los populares por su pequeño tamaño, que hace que los sacos rellenos de este material sean muy adaptables al cuerpo. Además, conserva bien el calor, se produce en nuestro país y tiene un precio muy económico.
  • Semillas de mijo: Es una de las semillas más usadas, principalmente por su forma pequeña y esférica, que brinda una buena textura a los sacos. No preservan el calor durante tanto tiempo como otras opciones, como los huesos de cereza.
  • Semillas de lino: También son una buena opción, dado que tienen pequeño tamaño y conservan el calor durante un tiempo moderado.
  • Huesos de cereza: Se trata de una semilla que soporta bien el calor, pero que, por su tamaño, puede resultar molesta dependiendo del punto del cuerpo sobre el que se aplique el saco.
  • Huesos de aceituna: Los sacos rellenos de huesos de aceituna tienen unas características muy similares a los de cereza: conservan bien el calor, pero pueden clavarse y molestar en zonas sensibles del cuerpo.
  • Granos de arroz: Esta semilla no es de las más populares, aunque también se usa. El motivo es que el arroz es muy sensible a la humedad y con el tiempo puede desarrollar malos olores.

¿Qué beneficios nos aportan?

Los sacos de semillas pueden usarse tanto en caliente como en frío, e incluso puedes usarlos a temperatura ambiente para aprovechar la ergonomía que proporcionan las semillas. En cualquier caso, nadie cuestiona sus bondades, pero estas varían en función de si los usamos para aprovechar la termoterapia, o calor seco, o la crioterapia, o frío local.

Ventajas del uso en caliente Ventajas del uso en frío
Activa los receptores del calor, que inhiben la acción de los receptores del dolor. Funciona muy bien en zonas inflamadas.
Calma dolores menstruales, cólicos en bebés y dolores articulares de todo tipo, incluidos los provocados por la artrosis o la artritis. Controla el flujo sanguíneo y alivia el dolor.
Puede aliviar la mastitis y abrir los canales por los que pasa la leche materna en mujeres que dan el pecho. Sirve para tratar procesos febriles al colocar el saco directamente sobre el rostro.
Sirven como paso previo a un masaje relajante, pues calientan la zona a tratar. Relaja pies y piernas hinchados tras un largo día de trabajo.
  Calma migrañas y jaquecas al aplicarlo sobre los ojos o la frente.

¿Cómo se usa el saco de semillas como terapia de calor?

Los sacos de semillas se calientan fácilmente en el microondas. Para empezar, lo recomendable es ponerlo a potencia máxima durante unos cincuenta segundos. Al sacarlo, comprueba que no queme demasiado. En caso de que te parezca que no está lo bastante caliente, debes esperar a que se enfríe para volver a meterlo al microondas.

¿Cómo se usa el saco de semillas como terapia de frío?

Emplearlos para crioterapia es tanto o más sencillo que usarlos en caliente. Lo único que debes hacer es meter el saco térmico dentro del congelador durante aproximadamente una hora y media, de modo que le dé tiempo a enfriarse. Es muy importante que esté dentro de una bolsa de plástico que lo aísle de la humedad, pues, de lo contrario, las semillas podrían estropearse.

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Una de las preguntas más frecuentes de los consumidores es con qué se rellenan los sacos de semillas. (Fuente: John Wollwerth: 81405384/ 123rf.com)

¿Por qué los sacos de semillas pueden tener aroma?

¡Porque la aromaterapia es estupenda! No, en serio, considera la opción de hacerte con un saco de semillas aromático. Hay personas muy sensibles a los olores para quienes no serán indicados, pero los aromas que se usan en este tipo de sacos ―los más habituales son lavanda, azahar y romero― no son nada invasivos y pueden tener propiedades muy útiles.

Las plantas aromáticas que se emplean desprenden un aroma agradable y terapéutico al calentarse en el microondas. La lavanda, por ejemplo, favorece la relajación y el descanso; el romero tiene propiedades estimulantes, alivia del dolor de cabeza y el cansancio mental, y el azahar calma los nervios, el estrés y mejora el estado anímico.

¿Qué es mejor, una manta eléctrica, una bolsa de agua o un saco de semillas?

Estas tres opciones tienen funciones similares, pero no todos son aptos para cualquier persona. Por ejemplo, las bolsas de agua pueden ser peligrosas para las personas diabéticas, mientras que el uso de mantas eléctricas no se recomienda en niños o personas dependientes sin supervisión. A continuación, vamos a analizar los peligros de cada producto:

Manta eléctrica Bolsa de agua Saco de semillas
Pueden provocar quemaduras. Pueden tener fugas. No entrañan ningún peligro de accidente doméstico, de modo que son aptos para niños, ancianos, personas enfermas y dependientes sin supervisión.
No disipan el calor. Cuando se abren y se sale el agua, pueden provocar quemaduras.
Funcionan con electricidad, lo cual implica riesgo de cortocircuitos. El plástico del que están hechas se va deteriorando con el tiempo.
Peligro de accidentes domésticos. No recomendables en personas diabéticas con baja sensibilidad en las extremidades, pues podrían quemarse.

¿Cómo conservar los sacos de semillas en buen estado durante más tiempo?

Es normal que, con el paso del tiempo, notes que tu saco de semillas se va calentando cada vez menos. No olvides que están rellenos de semillas y que estas son elementos naturales que contienen humedad en su interior. A medida que la van perdiendo, disminuyen sus propiedades térmicas. Pero, no te preocupes, porque este problema tiene solución.

Lo que puedes hacer para que tu saquito te dure más tiempo es meterlo a calentar en el microondas junto con un vaso lleno hasta la mitad de agua.

De este modo, lo que conseguimos es que las semillas del saco recuperen la humedad perdida. No es recomendable hacerlo cada vez que calentamos el saco de semillas, pero sí que puede hacerse cada cinco o diez usos.

¿Cómo evitar que aparezcan bichos en los sacos de semillas?

Muy posiblemente, hayas encontrado insectos al abrir un paquete de semillas que tenías en la despensa. Es una sorpresa desagradable, pero la buena noticia es que es muy raro que esto ocurra con los sacos de semillas. El motivo es que, al someterlos al calor del microondas de forma reiterada, cualquier huevo que pudiera haber dentro muere y desaparece.

Lo mismo ocurre cuando los metemos al congelador. Aunque este tipo de sacos no suelen infectarse, pues las semillas están tratadas y seleccionadas para que no ocurra, si quieres ahorrarte cualquier posible duda, lo que tienes que hacer es dejar el saco en la heladera ―dentro de una bolsa de plástico para que no se humedezca― durante tres o cuatro días.

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Los sacos de semillas pueden usarse tanto en caliente como en frío, e incluso puedes usarlos a temperatura ambiente para aprovechar la ergonomía que proporcionan las semillas. (Fuente: Racorn: 22345851/ 123rf.com)

Criterios de compra

Casi todos los sacos de semillas parecen similares entre sí, pero en el mercado podemos encontrar opciones muy distintas, que se adaptan a distintas necesidades y preferencias. Aunque no representan una inversión de dinero importante, ¡a nadie le gusta equivocarse! A continuación, te ofrecemos cinco criterios que debes tener en cuenta al comprar el tuyo:

¿De qué tipo de semilla está relleno?

Como ya hemos comentado en apartados anteriores, los sacos pueden estar rellenos de distintas semillas, o incluso de una mezcla de varias. Las semillas de mayor tamaño, como los huesos de cereza o de aceituna, conservan mejor el calor, pero pueden molestar al «clavarse» en ciertas partes del cuerpo, como en la espalda, por ejemplo, si nos recostamos sobre ellos.

Las semillas más empleadas actualmente son las de menor tamaño, como trigo o mijo, que preservan el calor de forma óptima y que, además, resultan más confortables y conforman sacos más ergonómicos. Otras opciones, como el arroz, no son recomendables, pues retienen demasiada humedad y pueden desarrollar mal olor e incluso moho.

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Las semillas más empleadas actualmente son las de menor tamaño, como trigo o mijo, que preservan el calor de forma óptima. (Fuente: Sachet: 1469720/ 123rf.com)

Los hay de distintos tamaños

No todos los sacos tienen el mismo tamaño. Las marcas se han adaptado a las necesidades de sus usuarios y han desarrollado productos de varias tallas. Dado que las dimensiones del saco que usemos en el cuello, naturalmente, no deberían ser las mismas que las del que usemos en la zona lumbar, tendremos que optar por un tamaño u otro en función de dónde vayamos a usarlo.

Hay opciones muy pequeñas, pensadas para su uso en el rostro o sobre la frente; otras de tamaño mediano, perfectas para aliviar dolores abdominales, por ejemplo; otros son muy largos, para que podamos enrollarlos alrededor de extremidades, y otros son de buen tamaño, diseñados para usarse en la espalda o en otras zonas amplias del cuerpo.

Y también con distintas formas

Cambian los tamaños, y también cambian las formas. El cuerpo humano está lleno de recovecos y redondeces y, aunque los sacos de semillas pueden ser muy moldeables, existe la opción de adquirir uno cuya funda ya presente la forma deseada. En el apartado anterior ya hablamos de los sacos alargados, diseñados especialmente para extremidades, por ejemplo.

También hay sacos ―compartimentados para que sus semillas no se desplacen hacia abajo― con forma de capa, que son ideales para dolores de cuello y cervicales. También, aunque no son tan comunes, hay sacos con forma de manopla, para calentar las manos, o de zapatilla para calentar unos pies helados o refrescar aquellos que estén hinchados o cansados.

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No todos los sacos tienen el mismo tamaño. Las marcas se han adaptado a las necesidades de sus usuarios y han desarrollado productos de varias tallas. (Fuente: Oana Craciun: lmdSqdSgDKE/ unsplash.com)

Con aroma o sin aroma

No todos los sacos de semillas tienen olor, pero hay ciertos modelos que mezclan entre sus semillas flores secas o hierbas aromáticas que lo desprenden al calentarse. Aunque no son para todo el mundo, pues hay personas muy sensibles a los olores que preferirán un saco térmico y punto, también es verdad que tienen propiedades terapéuticas a tener en cuenta.

El aroma a lavanda, que es el olor más común en este tipo de sacos, se obtiene mezclando flores de esta planta con las semillas. El aroma de esta flor ayuda a relajarse y a descansar mejor, así que son estupendos para usar por la noche, antes de dormir. Otros olores comunes son el romero, que estimula la mente, o el azahar, que alivia el estrés.

Un estampado bonito es la guinda del pastel

No es nuestra intención pecar de frívolas, pero un saco bonito gana muchos puntos, ¿no crees? Como las fundas de los saquitos son de tela de algodón, los colores y estampados posibles son innumerables. Por supuesto, si quieres una opción más sobria, también hay sacos de semillas disponibles en colores sólidos o tonos neutros.

De todos modos, dado que es un producto que fundamentalmente vas a usar en la intimidad de tu hogar, ¿por qué no innovar un poco y optar por un estampado divertido? Las marcas que fabrican saquitos térmicos tienen mucha variedad y a veces incluso ofrecen diseños personalizados, con iniciales o nombres bordados, ¡solo es decisión tuya!

Resumen

Los sacos de semillas llevan usándose desde siempre por el confort y el alivio que brindan ante distintas afecciones, como malestares estomacales, dolores menstruales, jaquecas o molestias en cuello y espalda, entre otras. Por supuesto, también pueden emplearse simplemente para aprovechar sus propiedades térmicas, tanto en caliente como en frío.

Son muy fáciles de usar y no entrañan riesgo alguno para la salud. Pueden emplearlos incluso niños, ancianos o personas dependientes sin supervisión, pues no provocan accidentes domésticos. Los sacos de semillas son una alternativa efectiva a las mantas eléctricas o a las bolsas de agua caliente, además de ser seguros y respetuosos con el medio ambiente.

Y tú, ¿ya habías oído hablar de ellos? Nos encantaría que nos lo contases en los comentarios. En caso de que nuestro artículo te haya resultado útil, te animamos a que lo compartas en tus redes sociales.

(Fuente de la imagen destacada: Engin Akyurt: 2373534/ pixabay.com)

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